AREPA MOTA XXI - Asociación para la recuperación del patrimonio de Mota del Marqués

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LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO O DEL CORPUS CHRISTI DE MOTA DEL MARQUÉS

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El pasado día 6 de junio de 2021, hemos celebrado en Mota del Marqués la festividad del Corpus en la Iglesia de San Martín. Aunque por segundo año con restricciones especiales debido a la pandemia, hemos podido contemplar las pertenencias de la Cofradía del Santísimo y a sus pocos cofrades actuales. La imagen recoge a la izquierda (Lado del Evangelio) el Pendón, en el centro los dos cofrades con la 1ª y 2ª Vara y la Custodia y a la derecha (Lado de la Epístola) el Estandarte.

 

 

 

Para recordar la historia de esta cofradía hemos hecho uso del estudio que en 1998 realizó sobre ella Javier Pascual Baladrón, fallecido en 2010, gallego en Castilla, gran compañero, buen amigo y profesor excelente, que sabía valorar y apreciar el caudal costumbrista y tradicional de nuestra villa. La mejor forma de agradecer esta consideración hacia nosostros es haciendo público un estracto del trabajo que llevó a cabo. Seguro que os resultará muy interesante, porque forma parte de nuestra historia. 

 

Entre los siglos XVI y XVIII se crearon en esta parroquia casi una veintena de Cofradías y otras muchas Congregaciones. De entre aquellas, la del Santísimo Sacramento es la más antigua, se sabe de su existencia desde 1525, y pertenecía a Santa María de Castellanos y San Martín su anejo. 

 

 

De esta Cofradía del Corpus, no se conserva el Libro de su Fundación y los primeros Estatutos, sólo algunas referencias dispersas permiten conjeturar fragmentariamente su trayectoria. Los primeros testimonios escritos accesibles se remontan a 1840 y en ellos se hace relación de los cofrades que fueron Mayordomos o "sirvieron la vara" a partir del año de 1780. Como ejemplo, el acta de 1885:

 

 

Del siglo XVIII también son las "Tarjetas" que llevan los cofrades sobre las varas. En la inscripción de la "Primera Vara" puede leerse lo siguiente:

 

DIO ESTA INSSª I BARA DE                           

LIMOSNA JOSEPH I FERADAS

I CUBAS ALLANDOSE MAIORDOMO

DEL SSº EL AÑO 1754                                                     

 

Hacia 1760, en la siguiente reseña se recoge la obligación de la cofradía de pagar al Cabildo las misas por los aniversarios de algunos cofrades, algunas eran cantadas, otras rezadas y otras, las más caras, concelebradas con todo el cabildo:

 

 

La cofradía conoció momentos de esplendor, con un elevado número de miembros (más de 80 en 1840), pero también etapas más bajas en cofrades y recursos económicos. La actual sería una de ellas y, como reflexión personal, en manos de los motanos está poner remedio, pues sin duda debemos ser los más interesados en preservar y conservar el legado patrimonial que hemos recibido. 

Celebraba sus cultos en los días de Jueves Santo, Corpus Christi, Viernes de Minerva, Domingo siguiente y Miércoles y Jueves siguientes o de la Octava.

El día de Jueves Santo, tras la ceremonia del lavatorio de pies y la exposición del Monumento, se efectuaba una procesión intramuros de la iglesia de San Martín, 'alumbrada' por los cofrades del Santísimo Sacramento. Ellos mismos hacían la vela nocturna. El uso de la cera y de las velas hasta la llegada de la luz eléctrica, además de iluminar, tenía un alto contenido simbólico.

Aparte de la solemne procesión del día del Corpus por las calles de la villa, con presencia de todos los miembros de la cofradía, con el pendón, el estandarte y el palio, sostenido exclusivamente por cofrades, se realizaban dos procesiones más: una el Viernes de Minerva por la mañana, tras la misa y desde la Iglesia del Salvador, con el Santísimo y una valiosa imagen de la Concepción, iba hacia San Martín. En la Calle de la Villa se situaba un altar presidido por la Virgen de los Remedios, procedente del viejo Hospital de los Caballeros Teutónicos (durante unos años la encargada de instalar el altar fue la madre del Sr Jesús "el Grillo"). Tras pasar por la Plaza Mayor, llegaba a San Martín, en cuya entrada se detenía la procesión y se rezaba una oración. La foto corresponde a la procesión del día del Corpus de 1995.

 

 

La tercera procesión tenía lugar el Domingo de la Infraoctava del Corpus, la imagen incluida es de 1980. El trayecto comenzaba y regresaba a San Martín con el Santísimo y la imagen de la Virgen del Rosario.

 

 

Anualmente, los actos de culto eran presididos por Tres Cofrades, llamados 1ª, 2ª y 3ª Vara, por ser éstas el distintivo de su dignidad y función; en el extremo superior de cada una de ellas se inserta la "Tarjeta", pieza de plata grabada con motivos alusivos. Hasta principios del siglo XX, cada una de las tres varas correspondía a uno de los días de celebración.

 

 

Conviene prestar atención a algunos aspectos relacionados con el funcionamiento interno de la Cofradía y a otros datos curiosos:

Al cofrade que era Mayordomo o "Vara por vez primera" se le denominaba "En propiedad" y había de correr con los gastos el día en que "servía la vara". En la década de 1820-1830, los gastos consistían en tres cántaros de vino y el coste del tamborilero, incluída su manutención.

A los que "repiten vara" se les conoce como "Interinos" y percibían del Común de la cofradía el importe de los gastos. En las actas del Cabildo de 1867 y 1868 en el capítulo de gastos aparece anotado "Por el tamborilero, pagados 100 reales".

Cada mayordomo iba acompañado por tres "Mayordomas" si era su día, o por una en los días de los otros dos, con lo que siempre había "cinco mayordomas" que solían llevar mantilla y peineta, como recoge la primera imagen de 1964, la siguiente es de los cofrades en 2003.

 

 

 

Como prólogo a los actos litúrgicos, cada vara, en su día, debía recoger a los otros dos Mayordomos en sus respectivos domicilios. Una vez reunidos, se encaminaban hacia la Iglesia, con el pendón abriendo el cortejo. Terminados los actos de culto, se dirigían a la casa del "Vara" correspondiente, como se refleja la foto de 1955, a fin de recibir la Colación.

 

 

Hay una cuarta vara con su tarjeta que es la que porta "el Cuatro Cura", persona encargada de acompañar a las distintas varas a casa de los mayordomos y de presidir los dos Cabildos ordinarios que se celebraban al año: el primero, de organización, el domingo de Pentecostés para establecer los acuerdos en torno a los actos del año. La segunda reunión se efectuaba el día de la Octava con el fin de comprobar el cumplimiento de lo establecido y hacer las cuentas. En todas las Actas de los Cabildos se hace constar que los preside el Cuatro Cura, asistido por el Secretario. 

En la Cofradía había también una persona, el "Muñidor", quien, a cambio del correspondiente pago, se encargaba de los avisos y cobros, así como de suministrar a los cofrades las velas que habían de mantener encendidas durante los actos cultuales.

Al finalizar los actos litúrgicos, se efectuaba "la Colación" ofrecida por el mayordomo o "Vara" correspondiente. El contenido de esta colación varía a lo largo del tiempo, desde chocolate, dulces, una copita de anís o de licor café, hasta que en 1886 se establece una colación fija que consiste en "dos puños de avellanas colmados y dos onzas de confitados  o azucarillos, más una rueda de vino a los presentes". Para el "Cuatro Cura", el Mayordomo servidor de la vara debe poner sobre una mesa una bandeja con bollos y rosquillas. De 1993 es la imagen donde se aprecia el cesto con las avellanas.

 

 

 Hoy día la colación se denomina "Refresco" y mantiene la tradicional costumbre de entregar a cada miembro de la cofradía los "dos puños" de avellanas y una copica de licor café, bebida emblemática de la Mota. Esta colación o refresco muestra una importante faceta de este tipo de asociaciones: la vertiente convivencial, de pura relación humana entre vecinos.

Actualmente las actividad de la Cofradía del Santísimo se limita al Jueves Santo y, naturalmente, a la función de Vísperas y al día del Corpus. Este día, después de la misa, se realiza una solemne procesión en la que los niños de comunión van tirando pétalos de rosas al paso del cortejo, que se detiene en los altares que se preparan en la calle. Las imágenes que se incluyen para terminar esta exposición pertenecen a la última procesión celebrada el año 2019.

 

 

 

El progresivo despoblamiento y envejecimiento del mundo rural ha afectado a nuestro pueblo como no podía ser de otro modo, pero la pervivencia de esta Cofradía del Corpus, junto con otras tradiciones religiosas y profanas, asegura la trabazón con la vida tradicional de la localidad, muy interesada en mantener vivo su rico patrimonio.

 

 

 

 

 

 

                                                                               

 

 

 

 

                                                                                                                                    

                                                                                                                  

                                                                                                                                      

                                                                                                                                  

                                                                                                                                                    

 

 

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VISITA A IGLESIA DE SAN MARTIN, 23 DE ABRIL

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EL PRÓXIMO DÍA 23, (DÍA DE CASTILLA Y LEÓN), SE ABRIRÁ LA IGLESIA DE SAN MARTÍN PARA TODO EL QUE DESEE VISITARLA Y CONOCER LOS RETABLOS QUE PRETENDEMOS

RESTAURAR CON LOS FONDOS QUE SE RECAUDEN A TRAVÉS  DE LA CAMPAÑA DE CROWDFUNDING QUE HEMOS PUESTO EN MARCHA RECIENTEMENTE.

HORARIO DE VISITAS: DE 11 A 14 Y DE 17 A 20 HORAS.

OS ESPERAMOS.

 

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AYÚDANOS A RESTAURAR DOS RETABLOS DE LA IGLESIA DE SAN MARTÍN

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MOTANOS Y AMIGOS:

La Iglesia de San Martín merece un contenido acorde: Necesita con urgencia la limpieza y restauración de sus retablos.

Desde que en 2004 creamos nuestra Asociación para la Recuperación del Patrimonio preocupados por la situación del nuestro y sobre todo por nuestra Iglesia de San Martín, seguimos manteniendo las premisas del comunicado de presentación:

“AREPA – MOTA XXI pretende canalizar los proyectos encaminados a mantener, desde cualquier ámbito, el legado que nos ha sido dado a los motanos. Nuestra es la responsabilidad de hacer todo lo posible para conocerlo y valorarlo, cuidarlo y  preservarlo, promocionarlo para que sea orgullo de los que nos sucedan”.

Han sido ya casi 17 años aportando y reuniendo pequeñas cantidades, año tras año, socio tras socio… Ha sido la constancia de un grupo de vecinos que nunca han dejado de confiar en nosotros… Ha sido el empeño incansable de hacer las cosas a su debido tiempo y de la forma que consideramos más adecuada… Ha sido el esfuerzo de todo un pueblo que ya puede disfrutar de la mayor inversión que como asociación hemos hecho: el arreglo de la escalera de acceso al atrio del templo en mayo de 2018.

Nuestro empeño se vio completado por la aportación económica del Arzobispado, la Parroquia, el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León para acondicionar el muro de la grúa y el atrio, obras que se concluyeron en octubre de 2018.

Este esfuerzo conjunto merece un reconocimiento unánime.

Cuando en diciembre de 2016 la Junta de Castilla y León entregó la tercera fase de restauración del templo, se abrió por fin la oportunidad de mostrar y admirar ese espléndido interior y su iluminación.

Un fantástico continente sólo a falta de un contenido acorde: sus retablos necesitan una limpieza y restauración urgentes.

Por ello, en noviembre de 2018, la parroquia invirtió parte de sus fondos en el acondicionamiento del retablo de Jesús atado a la Columna y nuestra asociación se hizo cargo a comienzos de 2019 de los gastos de restauración de la talla, que se estrenó en procesión durante la Semana Santa de ese año.

En el mes de septiembre de 2019, se iniciaron las obras de restauración del retablo mayor, costeadas en su totalidad por la Diputación Provincial de Valladolid y que ascendieron a casi 100.000 €; agradecemos ese esfuerzo económico tan necesario, para que se puedan cumplir por fin los sueños de los motanos, de los mayores y de los más jóvenes, de los que estamos deseando poder participar de las celebraciones religiosas, culturales, musicales y artísticas en este lugar incomparable, en esta Iglesia testigo de los acontecimientos más importantes de la vida de todos, algo impensable desde hace 30 años e incluso casi imposible en las condiciones en que se encontraba. La inauguración tuvo lugar el pasado 17 de octubre de 2020 y los que asistimos admiramos la belleza del resultado y el cromatismo de los lienzos sobre todo.

Al estar acondicionado el retablo mayor es muy importante y necesario limpiar y restaurar el resto de retablos. Por ello,  si tuviéramos que dar prioridad a la limpieza y restauración de algunos de ellos, después de tantos años tapados y después de tantas obras,  consideramos imprescindible, por estar cerca del retablo mayor,  la limpieza de los dos que ocupan los laterales del presbiterio: el de la Virgen de las Angustias que preside la nave lateral derecha y el de la Virgen del Carmen o del Rosario la de la izquierda.  Nuestro primer objetivo será este. IMG 20210305 160053                   IMG 20210305 203653

De poder llevar a cabo esa limpieza, faltarían aún otros tres retablos para completar el conjunto: El de la Virgen de la Soledad y el Cristo yacente, el del Crucificado y el magnífico de la Virgen del Rosario, cuya restauración será más especial, porque la suponemos más laboriosa y costosa.

Para lograr el primer objetivo, solicitamos tu colaboración económica por pequeña que sea.

“Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero” dice el refrán. Después de la situación tan anómala y especial que nos está tocando vivir por la Covid 19, valoramos más lo que nos identifica, lo que forma parte de nuestro patrimonio, en este caso concreto valoramos nuestra Iglesia.

Queremos en principio marcarnos un plazo de tres meses para recaudar fondos, pero seguramente necesitaremos más tiempo para conseguir acometer las obras presupuestadas ya en 29.000 €. Así que, teniendo en cuenta la opinión de los restauradores, iremos poco a poco dando prioridad a lo que sea más urgente y ajustándonos siempre a nuestras posibilidades económicas. Periódicamente os iremos informando de lo que vayamos logrando.

Todas estas ayudas externas nos animan a continuar con nuestro trabajo. Seguiremos aportando apoyo económico, constancia, empeño y esfuerzo para mejorar el resto de los retablos y sus imágenes, seguiremos con el cometido de conocer, valorar, cuidar, preservar y difundir todo nuestro patrimonio.

Como asociación esperamos contar con la confianza e ilusión de los motanos y amigos, de los parroquianos y forasteros; y por todo esto damos las gracias.                          

¡¡Con ayuda de todos vamos a  conseguirlo!!

 

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Puedes hacer tu donación aquí:

https://gofund.me/f963fa9f

 

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CARNAVAL 2021

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Nos hubiera gustado celebrar el Carnaval este año como lo hemos venido haciendo desde hace ya muchos años, es decir, con alegría, con disfraces, con música, con amigos, con ganas de correr el bollo y de festejarlo todo, en fin, con espíritu motano.

Aunque por las circunstancias actuales no hayamos podido, vamos a echar mano de la memoria para pasar de esta forma un rato agradable, porque no en vano alimentamos nuestro presente con el recuerdo de nuestro pasado.

Por eso os ofrecemos imágenes y canciones de otros años que se hicieron populares cuando los días del Carnaval eran los festivos más importantes de la Mota.

 

¡¡¡Nos ponemos en marcha para revivir esos recuerdos, que los disfrutéis!!!

 

 

   

 

La primera imagen es de 1898, están disfrazadas de Campesinas Bretonas Amparo y Gloria Montero. En la siguiente de 1909, las mujeres llevan el atuendo más frecuente en el carnaval antiguo: traje de castellana con mantón de Manila.

 

El Norte de Castilla recogía el día 22 de enero de 1956, en una sección titulada “Ancha es Castilla”, esta entrevista a la Sra Felipa, a la que conocimos como “la Chapireta”.

 

La fama del licor-café y el «secreto» de doña Felipa

 

La villa motana se dispone a vivir, dentro de unas semanas, unas jornadas de fiesta y alegría. Son las antiguas fiestas del Camaval, ahora convertidas en «Días de los quintos*. Las guapas—y las menos feas—están ya sacando de los arcones ropas que huelen a naftalina y que únicamente ven la luz del día en contadas solemnidades. Porque durante las fiestas, todas las muchachas lucirán sus trajes típicos de mozas castellanas, algunos, según nos informan, verdaderas joyas de arte. Mantillas, faldas, corpiños y mantones de Manila auténticos nos han sido monstrados con la misma delectación de quien muestra un tesoro. Y, junto al ropaje externo, las golosinas y bebidas que alimentarán al cuerpo. Porque en Mota del Marqués se hacen pastas, muchos kilos de pastas, y, sobre todo, un maravilloso licor de café, que tiene justa fama y que es una lástima que no se fabrique para la exportación. Casi todas las mujeres de la villa saben hacer el preciado licor, pero aquí como en tantas otras obras de artesanía, no es tan fácil saber hacer una cosa, corno saberle dar «el punto». Y en esto de hacer buen licor, parece ser que una de las que mayor fama tiene en Mota del Marqués es Doña Felipa Calvo Casal, bondadosa y simpática, con sesenta y cinco años muy bien disimulados y unos conocimientos prácticos acerca de la cocina motana, que son causa de encendidos elogios por parte de sus invitados. Esta señora, pues, tiene el secreto.

—No lo crea usted... El licor de café no tiene ningún secreto, porque lo hacen todos en el pueblo.

-- Si. pero como usted, nadie. Lo sabemos muy bien.

Doña Felipa se ruboriza y no sabe qué responder. Este es el momento propicio.

—¿Por qué no nos dice la fórmula?

—¡Pero si yo lo hago todo a bulto!...

—Vamos, que ya será un poquito menos, doña Felipa.

—Lo puede usted creer. Y para que vea que no tengo intención en engañarle, se lo voy a decir.

—Pongamos que se trata de hacer un litro de ese delicioso licor. ¿Ingredientes?

—Alcohol de vino, agua, café y azúcar.

--Ya lo tenemos sobre la mesa.

—Pues se toma un litro d« alcohol de vino y le rebaja lo suficiente y a gusto de quien lo haya de tomar. Luego se toma un cuarto y la mitad de café y un paquete de achicoria. Se añade el azúcar que haga falta, aligo más de un kilo.

—Oiga, ¿el café hay que ponerlo ya hecho, o molido solamente.

—Hay quien lo hace así, pero yo lo pongo molido. Después se deja en fusión.

—Un momento, que aquí puede estar el secreto: ¿Cuántos días se deja en fusión?

—Eso depende de las costumbres. Yo no lo dejo más de ocho o diez días. Luego, se filtra.

—¡Ah!, se filtra... A buen seguro que empleará algún filtro legendario, de aquellos de la Edad Media...

—¡Por Dios! Nada de eso, porque todo es mucho más fácil. Se filtra, se cuela, con un colador cualquiera. Puede hacerse con una manga de tela o también poniendo sobre el embudo algodón en rama.

--No queremos insistir, pero mire usted que si la manga en cuestión tuviera alguna propiedad extraña...

Doña Felipa ríe ante nuestra intención y se empeña en convencernos de que nos ha dicho la verdad escueta. Luego nos dice que quien también lo fabrica muy bien es don Abel Montero Cirajas, pero se lamenta de que nadie en el pueblo tiene todavía licor hecho para que lo pudiéramos probar.

—¿Por qué no se deciden a fabricarlo en gran escala y a exportarlo?

—Créame que ya me han hecho varias propuestas, pero yo no hago más que para el gasto de casa.

—¿A cuánto costaría el litro?

—Hecho como Dios manda, a treinta pesetas el litro. Menos, de ningún modo.

Nuestra interlocutora nos habla del esplendor de las fiestas que se acercan, y que durarán una semana, desde el domingo «gordo» a domingo de «piñata».

—¿Cuál es el más sobresaliente de estas fiestas?

—Lo que hacen los mozos. Van de casa en casa hay que darles de comer o de beber, según a la hora que lleguen.

—Usted, como tiene fama de hacer buen licor café, tendrá muchos invitados...
—¡Y que lo diga! Era para mí un sufrimiento, porque continuamente veía mi casa invadida de mozos que me pedían licor, hasta que se me ocurrió hacer uno más fuerte, para espantar pelmas. En cuanto se
dieron .cuenta, me decían: «Que nos engaña usted, que éste es muy fuerte y nos tumba». Y vaya si les «tumbaba»...
—¿Qué cantidad hace ahora?
—Antes solía hacer una cántara, paro ahora hago muy poco, porque estamos de luto.
—¿Y de los bollos y pastas, qué me cuenta doña Felipa?
—Que son muy ricos y que se fabrican, en tal cantidad, que si se pusieran todos los que se hacen por estas fiestas en la Vega no cabrían.

—¿Qué epecialidades son las más típicas?

—Los bollos de hoja, hechos con manteca, huevo, azúcar y harina; pero son muy difíciles de hacer. También son famosos los bollos de envuelta, de aceite, las rosquillas, flores, orejas y pastas floras. Se gasta mucho dinero estos días en Mota del Marqués...

Y resulta que después de excitar nuestro estómago con tan exquisitos recetarios, no pudimos probar de nada, porque aún no han empezado a hacer las hornadas. Pero prometimos volver. 

 

Durante esos días de fiesta, las murgas pasaban el día en la calle cantando y bailando, algunas venían de fuera. Esta foto de 1928 recoge a la de Tordesillas, los chicos disfrazados de arlequín y las chicas con peineta y mantón.

 

 

Eran siete días de fiesta y bullicio en las calles, los motanos tenemos fama de ser un pueblo muy festero, vamos “que si se fuera a caer la casa, difícilmente nos pillaría dentro”.

 

Por la calle andaban Perreros y Birrias, figuras tradicionales hoy perdidas del Carnaval de la Mota, de aspecto cómico y caricaturesco. Dejaron de salir hacia los años 40 – 50 del siglo pasado. Según los que los recuerdan, fueron ‘Perreros’ el Sr. Lucio, padre de Rosarito Rodríguez y el Sr. Paulino; ya de los últimos, Alfredo, hijo de la Señora Margarita, la que tuvo el estanco. 

Desde el domingo ‘gordo’, eran los protagonistas de los tres días de la fiesta. Como la mayor parte de la gente se disfrazaba, ‘cucaban’ y provocaban al Perrero para que les corriera al son de: ‘Perrero, Perrero, que no me conoces’. De esa época no conservamos imágenes.

El Perrero vestía con pieles de animales, máscara, esquilas y una larga vara de mimbre para pegar. Los Birrias llevaban costales antiguos de lino, pieles, máscaras y sombreros. Esta tradición se mantiene en la actualidad vigente en muchos pueblos de nuestra comunidad con el nombre de ‘antruejo’, ‘guirrio’, ‘jurrio’ o ‘zangarrón’. Don Leonardo Guerra recogió el personaje del Perrero en su revista cómica “Las Fiestas de Valdemota” de 1898.

 

Yo soy el Carnaval                                                                      

el célebre Perrero                                                                      

que fama a Valdemota                                                                

por todas partes dio.                                                                   

Yo al son de mis esquilas                                                            

me paso el día entero                                                                  

corriendo por las calles,                                                               

y esa es mi diversión.                         

 Si pesco algún incauto,   

le doy una somanta

y quiera que no quiera

tiene que convidar.

Si  pego fuerte y duele,

qodo el mu ndo se aguanta,

yo soy el que esto anima                                

durante el carnaval.   

                                                                                

Los mozos principalmente iban a “Correr el bollo” por las casas, donde nunca podían faltar los dulces y la copica de nuestro riquísimo y tan bien ponderado siempre Licor Café:

 

Beberemos, beberemos                                                                

una copa si nos dan.   

Beberemos, beberemos,  

que estamos en Carnaval.

 

Desde que en 2012 representamos la adaptación de “las Fiestas de Valdemota”, hemos recuperdo esta tradición de ‘correr el bollo’ y no faltamos a la cita el Domingo gordo y el martes de carnaval por la tarde. Ambos días nos disfrazamos de acuerdo a una temática distinta. Este año pasado 2020, como se cumplía el centenario del Casino, todos fuimos disfrazados de los años 20.

 

 

 

El Lunes de Carnaval era costumbre por la mañana “Correr cintas y gallos” a caballo por la calle la Lancha, después había baile en la plaza. Las fotos siguientes son de Sixto en 1950 y  Jacinto en 1960.

 

 

 

También hemos recuperado dese hace tres años con los más pequeños esta tradición de correr las cintas, lo hacen en bicicleta el martes de carnaval por la mañana, porque sigue siendo fiesta local y no tienen colegio.

 

 

El bullicio y la alegría de las charangas y las murgas eran constantes, todos los años sacaban coplas nuevas relacionadas con sucesos acaecidos en el pueblo y en otros limítrofes. Las letras eran originales, mientras que las músicas se tomaban de canciones de moda de la época o de zarzuelas muy conocidas. Famosa por los años treinta y tantos fue la murga del Señor Emilio el confitero y otros ocho más:

 

… Hoy salimos de casa en compañía                                              

de los tres “más honrados” que habrá hoy en día:   

herrero y sastre y zapatero,

tres pollinos distintos del mismo pelo…

 

Los quintos de cada año tenían sus propias canciones, como ejemplo los Quintos del 32 sacaron una con la música del tango “A media luz” y otra con música de marcha, cuyo final decía:

 

… También os decimos, mocitas de Mota,                         De la guerra vengo herido,

que os encontremos con buena salud,                               vengo a curar mis dolores,

y cuando volvamos de nuestras campañas,                      cúrame tú, motanica,

alegres, cantando, diremos así:                                         que vengo herido de amores.

 

Eran tan famosos nuestros carnavales, que en 1934 la murga de los tordesillanos trajo una canción sobre el hundimiento del puente romano sobre el Duero con música del coro de las Lagarteranas:

 

Puente de Tordesillas, hermosa joya de antigüedad,

te has venido a hundir, próximas pascuas de Navidad...

… Vente, niña, al Palacio, verás el río cómo ha crecido,

acércate a la verja, verás el ojo del puente hundido…

…Ese día que el puente se hundió, a unos hombres oímos decir:

los romanos hicieron el puente, tan hermoso y fuerte y se ha venido a hundir…

Puente de Tordesillas, lo han reparado con sus obreros,

dirigieron las obras con gran acierto los ingenieros.

 

Y hablando de desbordamientos, el 30 de julio de 1935 se produjo la “avenida” de la Daruela, pequeño arroyo de la localidad. En el carnaval de 1936, una murga motana con música del tango “Silencio en la noche” hizo referencia al triste acontecimiento con letra de Leopoldo Bueno:

 

Gritos en la tarde, pánico en el pueblo,                                         

lloran los vecinos con gran desconsuelo.                                       

Ven que la corriente con su fuerza inmensa,                                 

Arrastra las casas y lleva cosechas,                               

dejando a unos cuantos en plena miseria.  

…Yendo por la Vega se ven cosas raras: 

máquinas y trillos, mieses encharcadas

Si hoy día el gobierno no tiende su mano,

 se verá perdido el pueblo motano.

¡Clemencia pedimos, clemencia imploramos!

 

Hasta la década de los 60 del pasado siglo, las murgas hacían referencia en sus letras a la actividad económica e industrial de la zona, la más importante en ese momento, además de la agricultura, era la de los curtidos y con la música de la zarzuela “La del soto del parral” salió ésta:

 

De Medina a Benavente                                                            

Línea férrea nos van a instalar,                                                               

Hoy la Mota, Tiedra y Casasola                                                               

Sí se lo merecen, por ser industrial:   

La Mota comercia en pieles,

Tiedra, comestibles Moretón,

Casasola en aventadoras,

para luego, bien, limpiar el labrador…

 

De la importancia de la industria de curtidos, en la revista “Las fiestas de Valdemota” también da buena cuenta, esta vez con música de “Los Trasnochadores”:

 

Somos los curtidores                                                                    

de las badanas,                                                                                            

venimos todos juntos                                                                 

hoy de jarana.                                                                                

Murmuran de nosotros                                                                                                 

los labradores,                                                                                

pero no hacemos caso,                                                                              

no hacemos caso

 de esos rumores.

 Nosotros somos unos muchachos

alegres, listos y decidores

y recorremos todo el lugar    

por la noche cantando con alegría

como si fuera un día de Carnaval…

 

Para finalizar con las canciones, todos los motanos conocen una dedicada a una mujer del vecino pueblo de Vega de Valdetronco: la Señora Fernanda, apodada “La Fandanga”, que allá por los años 50 venía con un carrito a vender golosinas los días de fiesta y que debía de tener un ‘carácter un poco peculiar y difícil’:

 

La “Fandanga” la de Vega,                                                       

la que vende cacahuetes,                                                           

por ordeñar a la burra                                                                 

nos quiso matar el jueves.                                                         

Esa tia Fandanga nos salió al camino,                                  

debajo del brazo llevaba el hocino.                                        

Saturnino, Saturnino,

malos demonios te lleven

que has “quedado” a Clementina

preñada como una liebre.

 Esa tía Fandanga nos salió al camino,

debajo la saya llevaba el hocino…

 

El martes de Carnaval era el día grande, sobre todo por los bailes que se celebraban. Después de la algarabía mañanera, al llegar la tarde se arreglaban con las mejores galas y los disfraces más originales y elaborados, para acudir a los dos salones de baile -el de Menoyo y el del Sr. Marcial- o al Casino, aunque algunos no lograban recomponer su figura por los excesos de los días anteriores, así lo recogen estos versos del carnaval de 1928:

 

El Martes de Carnaval                                                                 

“Boca grande” se perdió                                                             

y en la Calleja los Puercos

“Chiviricoy” lo encontró…

 Esta foto tan curiosa es el carnet de baile de una señorita, en él apuntaba el nombre del caballero que le había pedido bailar el vals, el rigodón o cualquier otro tipo de música de la época.

 

En el miércoles de ceniza se alcanzaba la mitad de los días de celebración carnavalera, era un día más relajado en lo que a bullicio se refiere. Por la mañana los chicos subían por la calle de la villa al encuentro del Sr Ignacio que bajaba con un palo y una cuerda de la que colgaba un higo. Con la cantinela de “Al higuín, al higuín, con la mano no, con la boca sí” intentaban morder el higo, que muchas veces tenía dentro metida una guindilla.

 

También con música del coro de las Lagarteranas, se cantaba esta canción:

 

Miércoles de ceniza,                                                                     

últimas pascuas de carnaval,                                                 

subimos al Castillo                                                                       

por la ladera sin tropezar,                                                          

bajamos del castillo                                                                      

por la ladera, todo a cuarteo,                                                 

no nos ocurrió nada

 porque Gaspar es buen carretero,

 Muchas gracias, Sr Nicolás,

ahí tiene usted el carro

“pa” otro carnaval,

 cueza bien el pan.

 

Al día siguiente, jueves, se celebraba el baile infantil –actualmente se hace el martes por la tarde-. Antes iban arregladas las niñas casi siempre con ropas castellanas, algunas veces con otros disfraces:

Del carnaval infantil son estas imágenes de 1933, 1952, 1954, 1958, 1961, 1981 y 1985 en este orden sucesivamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El último día de fiesta es el Domingo de Piñata. Para el baile de la noche, se arma la piñata con tantas cintas colgando como parejas elegantes se hayan inscrito para bailarla. Siempre se ha hecho en el Casino, al principio este baile estaba restringido a los socios, en la actualidad se celebra la noche del sábado al domingo y asisten todos los que lo desean, bailen la Piñata o no. Cada cinta lleva una sorpresa o un premio más o menos importante. El año pasado, como celebrábamos el centenario, se engalanó de forma especial.

 

 

 

Hasta aquí la historia de nuestro carnaval. Esperamos que os haya gustado. Y os recordamos que, si tenéis fotos relacionadas con la vida en la Mota, nos las hagáis llegar para seguir aumentando nuestro archivo fotográfico, que ya cuenta con una cantidad considerable de imágenes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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